AVISO Antes de seguir leyendo debes saber que he decidido editar Fish, por lo que muy pronto este blog se verá fuera de servicio, si deseas seguir leyendo Fish lo podrás hacer en retrato de una desconocida donde podrás leer los nuevos capítulos oficiales y saber su final. Haz click aquí para redireccionarte

20/05/2012

EL PRIMER CAPITULO DE FISH EDITADO

EL CAPITULO #1 ADAM YA ESTÁ PUBLICADO EN EL NUEVO BLOG DE POPCORN Y ESTA TOTALMENTE EDITADO, LA HISTORIA DE FISH VA A CAMBIAR CASI TOTALMENTE ASÍ QUE DEBEN PASAR A LEERLO AQUÍ:

15/03/2012

# 3 Todos: Nataly


Con Adam nos estábamos besando hace un par de minutos en el sofá de mi casa, mis padres habían salido y teníamos la casa para hacer lo que quisiéramos, el problema es que tenía que conseguir que Adam se entusiasmara con la idea. Mi misión de acostarme con Adam se había convertido en una tarea imposible, mientras más coqueta y seductora me ponía parecía que con mayor razón Adam me rechazaba, mi ego y mi autoestima estaban empezando a quedar por los suelos.
-¿Vamos a mi habitación? – Le dije al oído, me miró con cara de reproche pero no me rechazó, lo tomé de la mano y lo llevé a mi habitación mientras ideaba otro plan para conseguir meterlo en mi cama. Al llegar al dormitorio cerré la puerta con seguro y comencé a desvestirme antes de cualquier reproche de Adam, yo me encontraba completamente desnuda mientras Adam me miraba aterrado desde una esquina.
-Nat para, ya sabes que no es el momento – Lo tomé a la fuerza y lo tiré en mi cama para montarlo y desvestirlo
-Adam deja de ser un aguafiestas, ya llevamos 10 meses juntos y no hemos hecho absolutamente nada, no sé que pretendes, la verdad es que no puedo imaginar un chico que aguante años de celibato – Iba diciendo mientras seguía intentando sacar camiseta y soltar su cinturón.
-Nataly ¡Para! – Adam me tomó ambas manos con más fuerza de la necesaria, lastimándome un poco y haciendo que soltara un pequeño gemido, que al notarlo hizo que soltara su agarre – Creo que no soy cualquier chico, el sexo para mí no significa nada porque yo conozco realmente lo que significa hacer el amor.
-Pero puedes hacer el amor conmigo
-Es difícil, yo aun amo a Amanda, aun la anhelo en mis brazos, siento que mi corazón no será capaz de amar a alguien más
-¿¡Entonces para que estás conmigo!? ¡No eres capaz de amarme, pero sigues aquí! ¡Tengo el autoestima por el suelo porque no quieres hacerlo conmigo! ¡Todos quieren hacerlo conmigo, menos mi novio!
-Nataly, tranquilízate – Adam se zafó de mi, salió de la cama y me pasó una bata para cubrir mi desnudez
-¡Ni siquiera quieres verme desnuda! ¡Si no fuera por Frank y Mat tendría la vagina con telarañas! – Dije sin pensarlo, pero luego me di cuenta que las había cagado, la rabia me había controlado y había soltado que había estado cagando a Adam todo este tiempo, no sería así si el quisiera tener sexo, pero luego de un par de meses terminé aburriéndome de esperar.
-Es por eso que no puedo hacerlo contigo, cuando te conocí creí que podrías ser con Amanda, ciertas cosas tuyas eran tan parecidas que creí que la había encontrado nuevamente, pero luego comenzaste a ser como eres realmente y todo se fue a la mierda, no tenías ni una pizca de la personalidad de ella.
-¡Supéralo Adam! ¡Ella murió! ¡La mataron! ¡Déjala ir! – En sus ojos pude ver el dolor que le provocaron mis palabras, la culpabilidad me consumió por haberle dicho aquello – Le harás daño a todas la chicas con las que estés mas adelante si sigues compararlas con Amanda, nadie va a ser como ella, tienes que buscar a alguien diferente.
Lagrimas comenzaron a recorrer el rostro de Adam, había tocado un tema prohibido, había hasta recibido amenazas de Sophia para que no mencionara a su difunta ex novia, pero no podía seguir con la presión de ser comparada día a día con ella.
-Tú no sabes nada, siento haberte comparado con ella, pero tal vez si hubieras demostrado no ser tan mala persona  habrías conseguido hacer que la olvidara, pero solo terminé enterándome de mierda y más mierda, por supuesto que sabía que me ponías los cuernos, el mismo Frank me contó.
-Adam… - él se dio media vuelta, le sacó el segura a la puerta de mi cuarto y se fue dejándome en mi habitación sola, desnuda y completamente arrepentida, de verdad me había gustado Adam, solo que pensé que era como cualquier chico, así que actué como cualquier chica, pero él es distinto.
Lloré unos minutos, me sentía mal por perder a alguien tan valorable, pero al final era lo mejor, no éramos la media naranja del otro, solo era un limón con una dulce naranja, no nos correspondíamos. Luego de llorar, me di un baño de espuma para refrescarme y relajarme, al salir me tiré a mi cama y llamé a Adam
-¿Qué quieres? – Dijo una voz femenina, era Sophie y sonaba muy molesta
-Necesito hablar con Adam – Dije con tono suplicante
-El no quiere hablar contigo, de todas formas está dormido.
-Sophie yo se que las cagué, todo lo que hice estuvo mal, yo solo llamaba para disculparme con Adam y decirle que a pesar de todo no quiero que dejemos de ser amigos, llegué a la conclusión de que no somos el uno para el otro, que estuvimos juntos aunque ambos sabíamos que no íbamos a ningún lado porque ambos estábamos esperando que llegara un príncipe o princesa a rescatarnos.
-¿Algo más?
-También te pido disculpas a ti, espero que le des mi mensaje a Adam, gracias – colgué. Suspiré de alivio y seguí como si nada hubiera pasado porque ya no sentía ningún peso en los hombros.

08/03/2012

# 2 Todos: Ruth


-Perdón por la demora – Dijo Garrett dándome un beso en la mejilla y sentándose junto a mí en la mesa de la heladería.
-Te demoraste mucho, así que ya ordene para mí. –Dije en tono desafiante, es tan tonto cuando la chica dice “No pasa nada” y en realidad esa furiosa, mejor decirle que lo arruinó.
-Ok, chica ruda, iré a ordenar para mí – Garrett se fue lentamente como provocándome a mirar su enorme trasero, no podía creer que aun no lo metía a la cama, pero en realidad el me gustaba mucho más que otros chicos y no quería arruinarlo con mi impulsividad. Podría decirse que estaba comenzando a enamorarme, a pesar de que lo conocía hace muy poco ya lo quería mucho y si seguía así en muy poco tiempo iba a terminar completamente enamorada.
-Vas a tener que comer rápido porque ya termine mi helado y tú aun ni empiezas – Le dije a Garrett cuando llegó a la mesa con su helado, no habían pasado más de 5 minutos y Garrett ya había terminado su helado
-Me enfermaré del estomago por tu culpa – No le hice caso y salí de la heladería con Garrett siguiéndome, podía sentir su mirada en mi trasero, me volteé y pude comprobarlo. Me respondió con una mirada descarada por todo mi cuerpo antes de seguir caminando de la mano
-¿No vas a dar ninguna excusa patética por haber llegado tan tarde? – Dije alzando una ceja para que supiera que esperaba algo más que una disculpa.
-Es solo que tuve que ir al mecánico a buscar el auto y luego no encontré estacionamiento, estoy estacionado como a dos cuadras de acá.
-Lo que sea – Seguimos caminado en silencio hasta el auto, cuando nos encontramos en su interior nos fundimos en una beso apasionado y caliente.
-¿Estás segura que no quieres que pasemos por mi departamento antes de ir al cine? La película la darán toda la semana – Susurró Garrett en mi oído y luego mordió el lóbulo haciendo que me calentara rápidamente, solo asentí mientras me acomodaba en el asiento para partir hacia su habitación.
-¿Sabes que te pueden meter preso por estar con una menor de edad? – Garrett solo rió por mis palabras y asintió.
-¡Ruth! ¡Sale del baño inmediatamente! ¡No porque seas la única chica puedes usar el baño como se te antoje! – Gritó Carlos por el otro lado de la puerta, intenté no alterarme, llevaba dos horas dentro del baño y aun no terminaba de arreglarme. Quería sorprender a Garrett, lo esperaría en su departamento para cuando llegara de su trabajo, me había regalado una copia de la llave así que no tendría ningún problema.
-¡La casa tiene dos baños! – Respondí a Carlos, hice los últimos toques y salí del baño, frente a la puerta estaba Carlos esperando, iba a comenzar a quejarse cuando notó lo arreglada que estaba.
-¿Vas a salir? – Asentí - ¿Vestida así?
-¿Qué tiene? ¿Me veo mal? – Comencé a entrar en pánico
-No, te ves bien, solo que creo que es lo mismo que salgas con ese mini vestido o en ropa interior –Se notaba que mi hermano se sentía incomodo, tome el vestido y lo tiré haciendo que tapara mas mis piernas, le di un beso en la mejilla y salí de mi casa. Tomé el autobús hacia casa de Garrett ignorando el sinfín de halagos y groserías que me iban diciendo los viejos degenerados.
Aproveche el espejo del ascensor de el edificio donde Garrett vivía para arreglarme nuevamente, sabía que no me encontraría con mi novio, pero estaba muy nerviosa por mi apariencia, me había arreglado de esta manera millones de veces pero nunca con la intensión de sorprender a alguien en especial.
Llegué al departamento de Garrett, y lo abrí con la llave, pero no funcionó, parecía ser que la llave no era la correcta, puede que se haya equivocado cuando me la regaló, de todas formas no era un impedimento, con un broche para cabello y un alfiler forcejeé un poco el cerrojo y la puerta terminó cediendo.
Al entrar nada se parecía a la última vez que vine, simplemente porque todo era un gran desorden, había rastros por todos lados de que había habido una gran fiesta, desde botellas de pisco hasta ropa interior colgado de los muebles, me dolió un poco ver que Garrett la había estado pasando bien con sus amigos y ni siquiera había mencionado que iba a hacer una fiesta en casa.
Comencé a avanzar para dirigirme a la habitación principal, la puerta estaba cerrada, cuando tomé el pomo pude oír ruidos desde su interior, al principio no pude identificar qué tipo de ruidos eran, no eran lo suficiente claros para comprenderlos, hasta que un “Dios Mío” se pude escuchar en todo el departamento y probablemente en todo el edificio. Abrí muy asustada la puerta de la habitación, solo un poco para poder asomar y ver quienes estaban cogiendo en su interior, y ahí estaba una rubia hueca y mi “novio”
-¿Ruth? ¿Eres tú? –Preguntó una voz familiar, levanté mi rostro y me encontré con Adam con rostro preocupado
-¿Qué quieres Adam? – Estaba molesta, dolida, shockeada, lo menos que deseaba era que alguien viniera a molestarme
-Solo quiero saber que te ocurre, te ves mal.
-No pasa nada, a nadie le intereso desde que no le hablo a B, así que no te hagas el interesado ahora, no va a funcionar conmigo
-Yo nunca te he dejado de hablar por si no lo haz notado, ¿Vamos al apartamento? Sophie está con Keith – Solo asentí y lo seguí hasta su hogar, a pesar de que no me gustaba ese lugar por el simple hecho de que en él vivía Sophia me sentí bien al estar dentro, ya no tenía que seguir fingiendo en la calle que estaba bien.
-Adam, estoy cagada, sé que no te interesó, en especial porque Sophia es tu amiga y todo eso, pero necesito desahogarme con alguien, últimamente no hay nadie con quien hablar.
-Supongo que si no hubieras intentado cagar a mi mejor amiga me caerías mucho mejor, pero de todas formas si me interesas y preocupas al igual que todos los del grupo. Así que cuéntame – Y así hice, le conté desde cuando conocí a Garrett en la comisaría por conducir en estado de ebriedad, hasta que me estaba cagando con una rubia hueca – Se nota que lo amas, puede que no lo hayas dicho, pero todo en ti te delata.
-Es una mierda, es una de las primeras personas que logro amar y es un hijo de puta – Suspiré apenada y apoyé mi cabeza en el hombro de Adam. –Soy patética
-¿Sabes lo que pienso de todo esto? Simplemente se te están devolviendo las cosas, todo el daño que provocaste o intentaste provocar durante este año se te está devolviendo de esta manera, donde más te duele. Deberías dejar de ser la chica ruda que hace lo que se le plazca con quienes en algún momento la consideraron su amiga, Ruth vas a terminar sola si sigues con esa actitud, simplemente deberías disculparte con todo e intentar vivir en paz. Eso te dará recompensas más adelante, si sigues siendo una perra te seguirán pasando desgracias, el karma apesta.
Le sonreí a Adam como muestra de agradecimiento por sus palabras, me di cuenta lo agotador que es ser una perra, supongo que iba a enmendar algunas cosas.

01/03/2012

# 1 Todos: Max

Se acerca el final (al fin) de Fish, estoy ansiosa y a la vez feliz de ver que ha resultado este proyecto de manera fructífera y que he sido capaz de poder darle fin (aunque aun no termino de escribir los capítulos finales, pero se que lo haré es mi meta). En fin simplemente antes de que comiencen a leer el nuevo capitulo deben leer esto para entender como será la modalidad de este ultimo capítulo. Será dividido en 8 partes, cada una para un personaje distinto, pero OJO no estarán en el mismo orden en que fue narrada, de hecho si cuentan fueron 9 personajes y solo serán 8 partes, tome esa decisión debido a que simplemente no había mas que contar y terminaría haciendo un capitulo forzada, en cambio ya tengo previsto todos los sucesos de las 8 partes con sus respectivos personajes, intentaré dejar todo mas o menos claro porque en realidad me sería muy difícil prometer una segunda parte. En fin... creo que eso era lo que tenía que explicar, espero que hayan entendido, de todas formas pueden preguntar dejando un comentario :).




-Max… Max… despierta… - Alguien zamarreaba mi hombro, estaba seguro que acababa de dormirme, no he descansado nada, además es domingo.
-No molestes… quiero dormir – Ni si quiera estaba seguro de quien me molestaba.
-Max, creo que rompí fuerte - ¿Romper fuerte? ¿Qué es eso? ¿No es cuando una mujer va a…? Salté de la cama encontrándome con el rostro de B en la oscuridad de la habitación
-¿Me estas jodiendo?
-No creo que me haya orinado en la cama y tengo muchas contracciones – Prendí la luz, la cama estaba mojada en la parte donde duerme Bárbara, rápidamente me paré de la cama y me dirigí hacia la habitación de mis padres, les prendí la luz
-¡Maximiliano! ¡Apaga esa luz! – Me retaron mis padres
-¡Bárbara rompió fuerte! – Mi madre se paró rápidamente de la cama dirigiéndose hacia nuestra habitación, la seguí junto a mi padre.
-¿Tomaste el tiempo de tus contracciones? – Preguntó mi madre
-Cada 2 minutos y son muy fuertes – Barbie parecía muy adolorida
-Bárbara tienes que vestirte, yo iré a terminar de preparar el bolso con todo lo que necesites. Maximiliano ayúdala – Mi madre sacó un bolso del armario que tenía preparada hace unos meses, saque ropa de cambio para B y la ayude a vestirse.
-El auto está listo – Anunció mi padre desde la puerta, ayude a B a bajar las escaleras junto a mi padre y luego a sentarse en el auto. Subimos los cuatro y nos dirigimos hacia el hospital, mi madre lleno en el viaje de preguntas y sugerencias a B, dejándola mareada y aterrada.
-Mamá la estas asustando – Dije, mientras mi padre se estacionaba fuera del hospital y nos dejaba para buscar estacionamiento.
-Disculpe tenemos una mujer en trabajo de parto – Habló mi madre con la recepcionista, ella miró  hacia nosotros que nos encontrábamos sentados en las sillas de espera – Ya rompió fuerte.
Le dieron una silla de ruedas para B y nos llevaron una habitación en el área maternidad para que B se cambiara y pudiera ser examinada por el doctor y la enfermera.
-Acá dice que tienes una contracción cada dos minutos, ya rompiste fuerte y… ¡Tienes 10 cm de dilatación! Creo que es hora de tenerlo – Anuncio el doctor
Desde ese momento todo fue demasiado rápido, B tenía muchas contracciones muy dolorosas por lo que se le dio la epidural y le pusieron suero, una enfermera a monitorear el bebé que se encontraba muy bien y  le comenzó a dar instrucciones para enseñarle como pujar, haciendo algunas pruebas mientras el doctor se cambiaba para atender el parto.
-¿Todo listo mamá? Vamos a traer a este pequeño al mundo – Me quedé al lado de B junto a la camilla, mientras el doctor y la enfermera comenzaba a ordenar a B a pujar. Sin darme cuenta el tiempo paso volando y un llanto llenó la habitación.
-Es un niño ¿Papá quiere cortar el cordón? – Me costó captar que me hablaban a mí, tomé temblorosamente unas pequeñas tijeras y corté donde me indicaron. Era una pequeña personita enrojecida y llorona en los brazos de mi novia que también lloraba como bebé. Me emocione demasiado cuando me entregaron a nuestro hijo y comencé a llorar, al igual que mi novia y mi madre.
-¿Cómo lo llamaran? – Preguntó mi madre que se había acercado a mí para ver de más cerca a su nieto. Mire a B que sonreía con el rostro cubierto de lágrimas.
-Lo llamaremos Jude Anthony – Lo paseé un rato por la habitación, hasta que mi madre me lo reclamó. Salí de la habitación, mi padre estaba afuera esperando, le sonreí indicándole que todo estaba bien y el solo se acercó a mí para abrazarme y felicitarme. Entramos juntos a la habitación, él se dirigió a mi madre para conocer a su nieto y yo me dirigí hacia B.
-Es hermoso – Susurró Barbie, la miré y solo pude darle un enorme beso
-Gracias por este regalo – Le dije, mientras mi madre volvía a entregarle a Jude a B.
-Hijo nosotros nos vamos a casa, debemos recuperar las horas de sueños ¿Vas o te quedas?
-No te preocupes, me quedaré aquí, los sillones no son tan incómodos con mucho sueño. – Todos reímos, mis padres se fueron despidiéndose de todos. Me senté junto a B en un sillón, una enfermera ingresó y se llevó a Jude por unos minutos para cambiarlos de habitación. Me quedé en la sala de espera mientras hacían los cambios, un reloj de pared indicaba que ya eran las 7.15 de la mañana, el tiempo había pasado volando.
Tomé mi móvil y marqué a Frank, obviamente no iba a encontrarle despierto, aunque fuera día de escuela, pero era mi mejor amigo y merecía recibir primero la noticia.
-¿Sabes que quiero matarte? – Dijo Frank con voz adormecida
-Lo sé, se en lo que me estoy metiendo llamándote a esta hora
-¿Entonces para que lo hiciste?
-Pues te tengo una gran noticia
-¿Y no puede esperar hasta una hora prudente?
-En realidad deberías estar despierto para ir a clases, pero supongo que te considero mi mejor amigo y debes ser el primero en enterarte.
-Esta bien ¿Entonces que es?
-B ya dio a luz hace unas horas, así que oficialmente soy padre, le hemos llamado Jude. Esperaría que nos vinieras a visitar
-¡Vaya! ¡Felicitaciones! ¡A B también! ¡Les avisaré a todos en el instituto! ¡Iremos luego de clases!
-Gracias Frank, los estaremos esperando. – Colgué y fui hacia la habitación donde acomodaron a B y mi bebé.
-Los chicos vendrán a visitarnos luego de clases – B sonrió mientras amamantaba a Jude.
-Esto duele un poco. Deberías dormir un poco, te ves horrible – Me senté a su lado, acaricié a mi bebé y me acomodé para dormir un  poco, adentrándome en dulces sueños junto a las dos personas más importantes en mi vida.


Este episodio va dedicado a todas las personas que conozco que fueron o son madres adolescente, empezando por mi madre y sin olvidar mi compañera de clases y a otra ex compañera, quienes tuvieron sus bebes hace muy poco.

23/02/2012

# 3 Oliver


El timbre de clases me sacó de mis ensoñaciones, tomé mis libros para meterlos a mi mochila y salir del salón de clases. 

-¿Oliver? – Levanté mi vista encontrándome con James en mi camino - ¿Te encuentras bien? 

-Sí, gracias James – Seguí mi camino sin volverme hacia James nuevamente, sentí como me seguía.

-¿Cómo está Erik?

-Igual, aun no despierta

-¿Vas a visitarlo? – Solo asentí, saliendo del colegio.

Tomé el autobús hasta el hospital, desde hace una semana esta era mi rutina, ni si quiera podía concentrarme en clases, solo dormía o dibujaba en la parte de atrás de mis cuadernos, luego tomaba el autobús y visitaba a Erik, sino fuera por las molestas enfermeras podría acompañarlo durante todo el día y la noche.

-Buenos días, Oliver – Le di una sonrisa forzada en modo de saludo a la mujer de recepción y me adentré en los pasillos hasta llegar a la habitación 580 donde estaba Erik. La mayor parte del tiempo estaba acompañado con su familia, quienes no me miraban, menos aun hablarme debido a que pensaban que yo era el culpable del accidente, de todas formas lo era, así que no hacía nada para hacerlos cambiar de opinión. Al entrar no me encontré con ninguno de ellos, sino con B y Max, me quedé mirándolos en silencio pero no parecieron notarme, así que simplemente entre sentándome a lado de Erik, frente a ellos.

-Hola – Susurré con voz carrasposa, la culpa me estaba carcomiendo con fuerza al ver que ellos tampoco querían hablarme, ellos también creían que era mi culpa. Las lágrimas se estaban agolpando en mis ojos.

-Hola Oliver – Dijo B sin despegar la vista de Erik recostado completamente inmóvil en la camilla del hospital, ella estaba llorando y Max a su lado parecía aguantarse las ganas para protegerla.

-Lo siento – No aguantaba más ver sus rostros dolidos, era mi culpa lo ocurrido, por mi culpa todos estaban tristes y me odiaban. B al escuchar mis palabras se sobresaltó, despegando inmediatamente los ojos de Erik y mirándome como si me hubiera aparecido una segunda cabeza.

-¿Por qué estás diciendo eso?

-Es mi culpa, Erik está aquí por mi culpa – Rompí a llorar, sujetando suavemente la inerte mano de mi novio, aunque ya no estaba muy seguro de que lo siguiéramos siendo.

-Es no es verdad ¿Por qué piensas eso?

-Es así, yo estaba con Demian y nos vio… - Fui rápidamente interrumpido por B

-Se lo que ocurrió, no fue tu culpa, Demian fue el que te besó a la fuerza, él lo hizo porque había visto a Erik y quería provocar todo esto. O sea, no se si deseara que Erik terminara en el hospital pero quería que ustedes terminaran.

-¿Hablaste con él? 

-Ella no – Finalmente habló Max – Nunca dejaría que lo hiciera, no le hace bien alterarse. Hablamos con las gemelas, nos contaron lo que ocurrió en el restaurante y buscando dimos con Demian. Fui junto a Frank y Adam a saber de primera mano porque nuestro amigo estaba en el hospital y luego de un par de golpes cantó como canario.

-¡Lo golpearon! – Lo que él había hecho era imperdonable, pero no deseaba que fuera golpeado.

-No me digas que lo defenderás, es decir, es culpa de él que Erik esté aquí y supongo que lo quieres más que a ese otro -  Asentí, tenía razón.

-Gracias – Sonreí.

-Eso sí lo acepto – Dijo B – Oliver no tienes que sentirte mal ni culpable, se que la familia de Erik te hace pensar eso, no les hagas caso, son así.

-Cuando hablamos con las gemelas dijeron que sus padres están molestos contigo porque creen que le lavaste el cerebro a Erik y lo hiciste gay – Todos nos reímos.

Tocaron la puerta de la habitación entrando Ruth, Adam y Frank. Me di cuenta que Ruth entró con la cabeza gacha dirigiéndose a mi lado sin dirigir la mirada a B ni a Max, recordé que Erik me había contado que Ruth estaba enojada con ellos por el embarazo.

-¿Cómo estás? – Me dijo Adam

-Supongo que bien – Mentí, ellos lo sabían. Volví mi mirada hacia Erik, parecía que simplemente dormía, como las veces que se quedó a dormir conmigo y me quedaba mirándolo dormir hasta conseguir hacerlo yo. Suspiré.

B se paró de la silla al lado de Erik saliendo de la habitación, antes de salir se detuvo en la puerta me miró e hizo señas para seguirla. Salí junto a ella de la habitación, me hizo seguirla en silencio hasta dar con un pequeño jardín al interior del hospital.

-¿Qué te ocurre? – Me molestaron un poco sus palabras

-Mi novio está hospitalizado por mi culpa, eso – Respondí de forma grosera pero me arrepentí de inmediato por hablarle así.

-Acabamos de hablar sobre los sentimientos de culpa, aquí no hay ningún culpable y  en caso de echarle la culpa a alguien, es a Demian. A ti te pasa otra cosa…

-Tengo miedo – La abracé y comencé a llorar en su hombro – Tengo miedo que no despierte nunca más, o que cuando lo haga no nos recuerdo, o tal vez ya no me quiera mas por lo que hice con Demian.

-No pienses así, Oliver. Erik te quiere, lo veo en sus ojos, además el sabe perdonar, deberías ver cuántas veces se pelearon con Keith por haberle robado para drogas y tu vez que siguen siendo mejores amigos.

-Pero…

-Nada de peros, yo se que él podrá perdonarte y entenderá que tu no tenias intenciones con Demian, así que tienes que sacar esos malos pensamientos de tu mente, tienes que ser una buena compañía para Erik, a lo mejor así despierta pronto – Sonreí y la abracé.

-Gracias B, te quiero mucho amiguita – Comenzamos a caminar en un grato silencio de vuelta hacia la habitación de Erik.

-¿Oliver? ¿Tú quieres a Erik?

-No -  sonreí ante la sorpresa de B – Lo amo.

16/02/2012

# 2 Oliver

Queridos lectores:
No tengo Internet, mi madre ha decidido cortar el servicio por problemas económicos (a puertas del inicio de clases), de todas formas tengo mi módem pero últimamente no he tenido mucho dinero para cargarlo, de todas formas no tienen que preocuparse, los capítulos están programados, pero puede que cuando llegué el fin hayan algunos atrasos, no hay seguridad, estoy intentando escribir todo con bastante rapidez para así programar todo de una sola vez y no tener que preocuparme, en especial cuando lleguen las odiadas clases, simplemente espero comprensión con esto, nada mas. Gracias.


-No puedo recibir visitas, ni salir, mi padre me va a dejar y a buscar al instituto para que no me arranque… - Se escuchó un suspiro al otro lado del auricular, me apenaba demasiado no poder estar con mi novio durante esta complicada semana – lo siento, nunca pensé que se devolverían tan pronto

-¿Te han preguntado algo sobre mi? Tu madre casi se desmaya cuando se dio cuenta que estábamos desnudos en la misma cama

-No, pero creo que será el tema de la cena de hoy – Se escuchó otro suspiro.

- ¡Erik! ¡Sale de mi pieza! ¡¿Con quién hablas?! – Se escuchó a lo lejos por el auricular, parecía la madre de Erik, muy enojada.

-Lo siento, me tengo que ir, tampoco puedo usar el celular, te quiero, adiós – No me dio tiempo de despedirme, ya tenía el sonido de la línea muerta en mi oreja, colgué y guardé el teléfono en mi bolsillo.

-Oliver, hay un cliente en tu mesa – Salí del baño sacando la libreta de pedidos del bolsillo, trabajaba en Paris and Night los martes, jueves, viernes y el fin de semana para ayudar con los gastos de la casa a mi madre.

-Buenas tarde, bienvenido a Paris and Night, soy Oliver ¿Está listo para ordenar?

-Deberías mirar directamente al cliente cuando lo atienes – Mire al chico que atendía, era Demian.

-¿Qué haces aquí?

-Un pajarito me contó que trabajabas aquí – Me sonrío, a pesar del tiempo recordaba a la perfección su sonrisa, en su momento hacía que cayera rendido a sus pies, pero ahora podía ver que esa sonrisa tenía una doble intención – Sabes Oliver, no te desabras muy rápido de mi, pretendo volverme un molesto mosquito en tu oído.

-¿Qué vas a pedir? – En realidad no tenía intensiones de desistir a sus intentos de conversación, nunca había notado lo persuasivo que era, supongo que es verdad que el amor ciega.

-No intentes ignorarme, aunque estoy hambriento, tráeme algo a tu gusto – Me di media vuelta, sintiendo sus ojos observarme, fui a la cocina a hacer su pedido y seguí atendiendo mis mesas, tratando de ignorar a Oliver cada vez que pasaba por su lado.

-¡Oliver! ¡La mesa 10 está lista! – Un sudor frío recorrió mi espalda, tomé el plato y lo llevé donde Demian.

-Se ve delicioso, como tú. ¿Te importa acompañarme unos minutos?

-Estoy en mi trabajo y tú no eres la única persona que debo atender

-Ojalá fuera así, todo para mí – gruñí molesto, sus intentos de coqueteos me incomodaban - ¿A qué hora termina tu turno?

-Eso no importa ¿Necesitas algo más?

-Oliver, no seas tan gruñón, solo quiero conversar contigo, como amigos, prometo que no intentaré nada – Me dio otra sonrisa Made in Sexyland

-Salgo a las 10 y media, pero me vas a tener que llevar a comer y dejar en casa antes de las 12

-No hay problema Cenicienta.

Mi turno pasó más rápido de lo que quería, me arrepentía a cada minuto por haber sido persuadido por Demian, lo más terrible es que yo había convertido esto en una cita pidiéndole que me llevara a comer.

A las diez y media en punto Demian estaba esperándome fuera del local, no quise hablarle, solo lo seguí hasta su auto, no sé nada de autos, pero podría asegurar que ese auto era bastante lujoso, su interior olía  a tabaco y perfume caro.

-Podríamos escaparnos, nadie volvería a saber de nosotros y podríamos ser felices por siempre como soñábamos – Su voz parecía triste

-¿Ese era tu plan cuando llegaste a la ciudad? – No me respondió, pero su sonrisa me dio una respuesta afirmativa ¡Mierda!

-¿Qué tiene ese Erik que yo no tenga?

-En realidad están bastante parejos, las cosas que tú tienes y el no la compensa con otras

-¿Ejemplo?

-Tú eres decidido y protector, en cambio Erik es cariñoso y dulce – Me encogí de hombros

-¿No lo era? Pensé que te daba amor – Parecía decepcionado

-Sí, pero no de la misma forma, en realidad tú te pasabas pensando en sexo, con Erik estamos bien simplemente acurrucados viendo una película. – No había notado que ya estábamos estacionados frente a un pequeño restaurante mexicano, salí del auto rápidamente dejando a Demian en su interior, se demoró unos minutos en salir.

-¿Te gusta la comida mexicana? – Solo asentí algo desconcertado, sentía que conocía este restaurante pero nunca había estado en él. Nos sentamos en una mesa pequeña justo al lado de la ventana hacia la calle. No hablamos hasta que nos sirvieron la comida - ¿Estás enamorado?

-Si, pero no quiero ir muy rápido así que Erik no lo sabe – Una sonrisa enamoradiza se dibujo en mi rostro sin poder disimularla.

-¿Qué has hecho estos años? – Parecía algo molesto.

-Solo estudiar donde mismo, trabajo, lo típico de chicos de mi edad, fiestas y esas cosas

-¿Has tenido más novios?

-Un par, nada serio, solo sexo – Por un momento solo se escuchaban las conversaciones ajenas en otras mesas, y el sonido de nuestros cubiertos mientas comíamos en completo silencio. Estaba incomodo y la culpa me consumía, sabía que no tenía que estar allí, pero ya no había vuelta atrás, si optaba por irme sería peor. Me distraje un rato mirando a la gente caminar fuera del local, la gente también parecía entretenerse mirando dentro del local y uno que otro se entusiasmaba y entraba a comer. Tuve que alejar mi mirada de la ventana al notar la voz de Demian requiriendo mi atención.

-¿Me estás escuchando? – Voltee mi cabeza hacia él, lo miré detenidamente, seguía siendo tan atractivo como lo había conocido, sino fuera por Erik, habría aceptado sin dudar su propuesta de fuga, pero él ya no conseguía hacer aflorar los mismos sentimientos de hace tres año, y de todas formas estaba seguro que aquellos sentimiento no eran nada comparados con los que Erik me hacía sentir.

-Lo siento ¿Qué me decías?

-Olvídalo… has crecido, ahora me doy cuenta lo pequeño que eras en ese tiempo, me siento algo pedófilo. ¿Aun sigue siendo la diferencia de edad un impedimento?

-Nunca lo fue para mí, tú tenías mas prejuicios, como si no bastara con ser homosexuales – Me encogí de hombros y continué comiendo.

-Se que si no fuera por tu nuevo novio ya estaríamos lo suficientemente lejos de esta ciudad amándonos como corresponde

-Lo más probable, pero si no fuera por Erik no conocería el verdadero amor, es decir, solo habría sido algo fugaz lo nuestro, luego de un tiempo nos aburriríamos y terminaríamos donde estamos ahora.

-¿Al menos puedo consolarme sabiendo que me esperaste? – Demian me hablaba pero parecía distraído, en realidad su mirada oscilaba entre mi rostro y la puerta principal del local, que se encontraba a mi espalda.

-Claro que lo hice, mucho tiempo, ahora que lo pienso, demasiado. Sabía que volverías pero me cansé de es… - Demian me interrumpió tomando mi rostro y plantando un beso, me tenía sujetado con fuerza haciéndome imposible separarme, intentaba luchar contra su beso y su lengua para poder zafarme de  su agarre.

-¿Oliver? – Escuché detrás de mí, era la voz de Erik.

Empujé a Demian con toda mi fuerza, haciendo que cayera de su silla y me volteé, para encontrarme  con unos enormes ojos grises llenos de lágrimas. Me paré de mi silla acercándome cautelosamente hacia él.

-Erik… corazón… - Erik se volteó violentamente y salió corriendo del restaurante, me costó reaccionar pero inmediatamente salí corriendo tras él. Era la hora en que todos salían de sus trabajos y las calles estaban llenas de personas caminando en sentido contrario, haciéndome perder tiempo esquivándolas y dejando a Erik más lejos.

Pude divisar como se paraba en una esquina para recobrar el aliento y esperar que los autos pasaran, corrí con más fuerza para alcanzarlo.

-¡Erik! ¡Espera! – Se volteó y al verme tan cerca prosiguió su carrera, nos habíamos alejados notablemente de la ciudad, ahora las calles estaban totalmente vacías, solo se escuchaban nuestras rápidas pisadas - ¡Detente! ¡Erik!

Parecía que nunca nos fuéramos a detener, mi cuerpo ya se sentía muy cansado pero no podía permitirme dejar a Erik solo, sin darle las explicaciones correspondientes, sé que no debí haber ido a comer con Demian, era mi error, pero yo no quería ese beso. Corrí con más fuerza, alargué mi brazo para tomarlo del hombro, solo faltaba un poco menos de un metro para alcanzarlo.

De la nada un carro se atravesó delante de mí llevándose a Erik con él varios metros por la calle. Quedé estático a la mitad de la calle mirando el auto fugarse, mis músculos no querían responder, sabía que tenía que ir hacia mi novio, sabía que tenía que tomarle la patente al auto, sabía que tenía que llamar a emergencias, pero no podía hacerlo, mi cuerpo no me lo permitía. Cerré los ojos con fuerza, sintiendo como las lagrimas se resbalaban por mis mejillas, y al abrirlos tenía a Erik en mis brazos, estaba inconsciente, tenía mucha tierra en su rostro, mezclada con sangre. Me dolía verlo así.
Estaba intentando tranquilizarme, pero alguien no paraba de gritar, gritaba incoherencias, maldecía, pedía ayuda y luego lloraba. Iba a gritarle que se callara, que no sacaba nada gritando, que pidiera ayuda y llamara a Emergencias

-Chico, una ambulancia viene en camino, tienes que tranquilizarte. – Ahí pude darme cuenta que el que gritaba era yo, me callé, tragándome toda la desesperación. Miré a mí alrededor, había una gran cantidad de gente a mí alrededor y gente mirando desde las ventanas de unos departamentos.

Volví mi vista hacia Erik nuevamente, intenté limpiar su rostro de la tierra y sangre con mis manos, pero terminé ensuciándolo más, mis manos estaban con su sangre, al igual que mi camiseta y vaqueros. Comencé a llorar nuevamente, era mi culpa, nunca debí haber aceptado conversar con Demian, tampoco debí haber pedido que me llevara a comer, era mi culpa, todo esto era mi culpa.

14/02/2012

Max [Especial San Valentín]


¡Sorpresa! Falta una hora para que oficialmente termine San Valentín y les traigo un pequeño regalito de mi parte, ¡Un segundo especial! ¿Motivo? Porque se me ocurrió y porque el año pasado no hubo especial, así que de cierta manera deseaba compensarlo de esta manera. Simplemente tomé las 2 parejas mas votadas en la encuesta hecha hace un tiempo atrás e hice estos lindos especiales para ustedes, espero que les gusten.



-¿Estás nervioso? – Preguntó B sentada a mi lado

-En realidad, ansioso – No pareció entender mi respuestas – Quiero saber si voy a poder enseñarle a patear un balón o tendré que jugar a la hora del té.

B se rió y dirigió su mirada hacia la sala del consultorio, el área pediatría estaba lleno de pequeños  chillando y revoloteando por la sala, lamentablemente el doctor a cargo de B atendía donde mismo, sabía que unos meses más yo iba a pasar a ser otro padre sentado en pediatría con una bebe apestosito y llorón, iba a tener toda la paciencia del mundo con mi hijo o hija, pero no la voy a tener con los niños de otros, nunca la he tenido.

-Bárbara, el doctor te va a atender – Dijo la recepcionista desde su escritorio, una mujer agradable que nos dio hace unos meses atrás una charla sobre padres adolescentes, cambiar pañales, educación, etc.
Nos paramos y nos dirigimos hacia la consulta del Dr. Williams que tenía todo preparado.

-Buenos días chicos ¿Cómo haz estado Bárbara? – Nos sentamos en las sillas de la consulta

-Bien, he tenido algo de nauseas pero lo normal

-Muy bien, me imagino que estas ansiosa por saber el sexo de tu bebé, así que pasemos directamente a la camilla – B se recostó en la camilla de la consulta, yo me paré a su lado para poder observar el monitor, el doctor puso el gel en su enorme vientre y comenzó a pasar la maquinita por su abdomen – Esta es la cabeza, aun no se ha volteado pero no hay que preocuparse aun quedan algunas semanas, ahí el torso y ahí podemos ver su miembro ¡Es un niño!

La consulta prosiguió normalmente, el bebé está sano, B tenía que subir un poco de peso pero no era nada preocupante. Nos fuimos en silencio a casa con las fotos y el video de la consulta médica para mostrárselo a mis padres y mis hermanos que estaban igual de ansiosos de saber el sexo de nuestro bebé.

-Y bien ¿Qué va a ser? ¿Nieto o nieta? – Nos preguntó mi mamá sin siquiera haber llegado a casa.

-¡Mamá! B viene cansada, déjanos llegar tranquilos – A mi madre no le gustó mi respuesta y se fue molesta a la cocina – Ya se le va a pasar, no te preocupes.

-Gracias… ¿Haz pensado en nombres? – Me senté junto a ella en el sillón de la sala de estar, podía oler como mi madre estaba horneando algo delicioso.

-La verdad es que pensé que sería niña, quería llamarla Adriana, supongo que si es niño podríamos ponerle Adrian

-No me gusta, quería algo como Thomas o Christian

-¿Cómo los chicos que te tiraste en el cumpleaños de Adam? – A B no le gustó mi broma, se paró del asiento y se fue hacia nuestra habitación, últimamente estaba muy sensible con lo que le decía, solo había que darle unos minutos y se la pasaría.

Me dirigí a la cocina a acompañar a mi madre, estaba haciendo galletitas glaseadas de San Valentín, una tradición de su familia.

-¿Me vas a decir ahora si tendré un nieto o una nieta? – Preguntó mi madre con voz molesta.

-No te enojes mami… Feliz San Valentín, vas a tener un nieto – Me paré a su lado para darle un beso en la mejilla, robándole una galleta recién salida del horno - ¡Mierda! ¡La puta que te parió! ¡Está caliente!

-¡Maximiliano! ¡Cuida ese vocabulario! ¡Soy tu madre! – La galleta termino en el suelo, la tomé y la boté a la basura, me fui de la cocina para dejar de hacer enojar a mi madre.

Fui hasta mi habitación, ahí estaba B sentada en la cama usando el laptop. Me tire a la cama recostándome a su lado justo a la altura de su barriga

-Hola campeón ¿sabes si tu mamá sigue enojada conmigo? ¿Le puedes decir que me perdone? – Le hablé a la barriga.

-Fue muy desagradable tu comentario, soy la madre de tu hijo y me haces quedar como una zorra

-Perdona B, admito que me pase un poco, sabes que no pienso así de ti, te amo y estoy orgulloso que seas la madre de mi hijo – Me senté a su lado y la besé apasionadamente hasta que ambos quedamos sin aliento.

-Estaba buscando nombres en internet y hay uno que me gusta mucho – La miré invitándola a decirme el nombre – Jude… ¿Qué piensas?

-Me… gusta, en realidad me encanta, es perfecto – Nos volvimos a besar – Tengo preparado algo para nosotros en la noche.


-¿Qué quieres comer? ¿Aun tienes antojo de comer langosta? – Le pregunté a B mientras la ayudaba a subir al auto que mi padre me había prestado por la noche, con la condición de demorarme al menos unas cuatro horas, se entiende como que el también desea divertirse en San Valentín.

-En realidad tengo antojo de comer nachos con guacamoles – Me puse al volante y conduje hasta un pequeño local de comida mexicana en el centro donde a veces iba con los chicos a embriagarnos con tequila. Ayude a B a salir del auto para dirigirnos al interior del local,  instalarnos en una mesa apartada y ordenar.

-¿Te gustaron?

-Están deliciosos, algo picante pero así me gustan ¿Habías venido antes aquí?

-Sí, aquí es donde venía con Frank, Keith y Erik a beber el mejor tequila, pero no había tenido la oportunidad de probar sus comidas.

-Estoy segura que deseas algo a cambio de toda esta cena

-Pues tú ya sabes lo que quiero, lo he estado pidiendo hace tiempo – B se había estado negando a tener sexo por miedo a hacerle daño a nuestro hijo, pero yo estaba seguro que no era así, me había dedicado a investigar

-Max… ya sabes que me da miedo, puede ser peligroso

-En realidad estuve investigando y no es para nada riesgoso, tu embarazo es completamente sano no tienes porque tener miedo.

-¿Y cuáles serian tus fuentes de investigación? ¿Internet? – Dijo en tono desafiante.

-En realidad estuve hablando con el Dr. Williams después de la consulta y antes había preguntando a mi padre y hermano, ellos dicen que no es peligroso – B quedó en completo silencio hasta el final de la cena y continuó así camino a casa. Al llegar a casa nos fuimos a nuestra habitación para ver una película romántica.

-Max, podríamos intentarlo… - Susurró B sin despegar la vista de la pantalla de la televisión.

-¿Segura? No quiero que te sientas presionada, sé que he insistido mucho pero no quiero que lo hagas obligada – Me giré para poder apreciar de mejor manera su rostro

-Supongo que me he sentido algo presionada, pero si haz investigado correctamente no veo porque no hacerlo… una vez – Ambos soltamos una risa nerviosa nos besamos dulcemente hasta transformarse en un beso apasionado, me separé de B unos segundos para tomar aliento

-B, Feliz San Valentín – Dije con una sonrisa en mi rostro, ella me devolvió la sonrisa y volvimos a besarnos.